En mayo se abren las puertas del Mercado de Sant Antoni

Solo falta que se instalen los comerciantes. Los vecinos y las vecinas de Sant Antoni encaran el principio de la transformación del barrio que, en torno al foco de comercio de proximidad que será el mercado, verá como el verde urbano gana espacio a los coches, a la vez que se ultima la redacción del plan de usos que tiene que regular el tejido económico del barrio.

Las obras estructurales del Mercado de Sant Antoni ya se han acabado, y ahora solo queda que los comerciantes se instalen, para que posteriormente, en abril, se decida conjuntamente la fecha concreta de la apertura definitiva de este mercado histórico. Más allá de la actividad comercial, el mercado se convertirá en un espacio ganado para el barrio y todas las barcelonesas y los barceloneses.

En paralelo, a la implantación del programa Superislas en el barrio de Sant Antoni, los antiguos patios del mercado, que habían funcionado como espacios logísticos de carga y descarga y de almacenes, quedarán liberados como una nueva plaza para el barrio. El uso que se dará a esta plaza se debatió a finales del 2016 en el proyecto “Llenemos de barrio el mercado”, y el resultado de este debate se tiene que dar a conocer al vecindario.

Además, la remodelación del mercado también permitirá recuperar para la ciudad restos arqueológicos de gran valor como la vía sepulcral romana y el foso y restos de la muralla medieval.

Mucho más que un mercado

Son más de 53.300 metros cuadrados de superficie construida en cinco plantas. A pie de calle se distribuirán las paradas de fresco, un total de 52, situadas en el interior del edificio central, y las 105 paradas del mercado de los encantes, que ocupan unos pasillos que rodean el perímetro del mercado y que pueden cerrarse para individualizar su uso.

Las 78 paradas del mercado dominical de libros ocuparán el exterior del recinto en las aceras contrarias a las calles de Tamarit y del Comte d’Urgell. Se ubicará una marquesina de estructura ligera de tres metros de altura que en algunas zonas será retráctil.

En la planta -1 se ha habilitado un gran vestíbulo central delimitado por los vestigios medievales, donde estará el acceso a los dos comercios concesionarios: uno de autoservicio alimentario, que ya está adjudicado, y uno no alimentario, que está en proceso de adjudicación. Las plantas inferiores ocupan las zonas de carga y descarga, además de un aparcamiento de 400 plazas destinadas a los clientes.

El equipamiento se ha dotado también de un espacio para los vecinos y las vecinas, de 500 metros cuadrados, donde habrá un aula de cocina comunitaria, un espacio para jóvenes, un espacio polivalente y expositivo y un despacho para las entidades y actividades de cooperación vecinal.

El barrio, para el vecindario

La rehabilitación del mercado coincidirá con la pacificación de todo el entorno para uso ciudadano, en el marco del programa Superislas en Sant Antoni. Se recuperarán hasta 26.000 metros cuadrados para esponjar uno de los barrios más densos de la ciudad, incrementar el verde urbano y reducir drásticamente el espacio para los vehículos motorizados, una transformación paralela a la prevista en la ronda de Sant Antoni.

El concejal de Empresa, Turismo y Comercio y Mercados, Agustí Colom, ha afirmado que la apertura “representa no solo disponer de un mercado excelente para el vecindario y para la ciudad, sino también que el barrio de Sant Antoni recupere su impulso económico y, por lo tanto, que empiece a recuperar su normalidad”.

En este sentido, el Distrito de L’Eixample ultima la elaboración del plan de usos que tiene que regular la actividad económica en el barrio. Desde febrero del 2017 la concesión de nuevas licencias de establecimiento ha sido suspendida mientras se redactaba el plan, que tendrá en cuenta la protección del tejido comercial de proximidad, la preservación del interés público y la convivencia de la actividad económica con los vecinos y las vecinas.


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