Segunda edición de las ayudas al arreglo de ventanas

El Programa de arreglo de ventanas en Ciutat Vella se basa en el acompañamiento técnico y en ayudas para el cambio de ventanas y cierres en las zonas que los estudios determinan como áreas de mayor afectación por el ruido ambiental. Esta nueva convocatoria contará con un presupuesto de 200.000 euros.

Las subvenciones son de entre el 50 y el 90 %, en función del nivel de renta de los solicitantes. Las personas interesadas en estas ayudas con rentas de hasta 2,35 veces el IRSC pueden recibir un máximo del 90 % de la subvención, con un máximo de 3.500 euros. A medida que las rentas suben, el porcentaje de subvención disminuye.

La principal novedad de la edición de este año es que se amplía el ámbito territorial para pedir las ayudas, que ahora coincide con todo el entorno incluido en el Plan de barrios del Raval sur y el Gòtic sur, y se otorga un punto más a las viviendas correspondientes a la zona especial, que era el ámbito territorial que se podía beneficiar de las ayudas en la anterior edición.

Además, se tendrán en cuenta los decibelios más elevados, pero se eliminan las franjas horarias. En cuanto a los decibelios, la puntuación más alta corresponderá a las viviendas con niveles superiores a 79 dB, y la más baja, a las que se encuentran por debajo de 60 dB. Finalmente, se elimina el requisito de alcanzar una puntuación mínima para poder beneficiarse de las ayudas.

Los cambios de ventanas los harán directamente proveedores especializados seleccionados a partir de un procedimiento competitivo que impulsará el Ayuntamiento de Barcelona.

Se podrán consultar las bases y el mapa de ruido ambiental en el web del Plan de barrios o en la Oficina del Plan de Barrios (Robador, 36). La atención al público se realizará en esta oficina, los lunes, de 10.00 a 14.00 horas, y los miércoles, de 16.00 a 19.00 horas, a partir del 20 de mayo. Las personas solicitantes deberán presentar en un periodo de 60 días toda la documentación necesaria al equipo tramitador, que tiene la función de recibir la documentación y asesorar y tramitar las ayudas.

Por otra parte, la primera convocatoria de esta línea de ayudas fue a finales del año 2018, y recibió un total de 34 solicitudes, después de haber atendido a 120 personas que se interesaron por la convocatoria y acudieron a la Oficina del Plan de Barrios para informarse. Actualmente se están cerrando las propuestas de resolución de estas solicitudes y se prevé que durante el verano ya se puedan iniciar las primeras obras de sustitución de los cierres.

La contaminación acústica, causa de enfermedades

El Raval es una zona de la ciudad que se caracteriza por un modelo económico y de ocio que a veces genera molestias y quejas entre la población residente: la gran proporción de la oferta de actividades de restauración y ocio nocturno, la movilidad en grandes grupos y la acumulación de personas en torno a los locales de ocio generan ruido excesivo. Hay que sumar el uso de monopatines y patines, la música o los acontecimientos en la calle, las brigadas de limpieza y los vehículos de carga y descarga, que también tienen impacto en un barrio de calles estrechas y edificios viejos y poco aislados.

Se trata de un barrio que es tan residencial como los barrios de los entornos, lo que significa que la exposición a altos niveles de ruido ambiental es constante para un gran número de personas.

Hay que tener presente que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), a partir de los 42 dB(A) se empiezan a producir trastornos del sueño, y a partir de los 50 dB(A), y considerando una exposición prolongada en el tiempo, aumenta la probabilidad de sufrir hipertensión arterial y otras enfermedades cardiovasculares.

Durante el 2015 los sonómetros instalados en el distrito registraron valores promedios superiores a los 55 dB(A) durante las noches de los viernes y sábados en la mayoría de los barrios, y valores superiores a los 70 dB(A) en las zonas contiguas a La Rambla (calles de Escudellers y del Arc del Teatre). Teniendo en cuenta las indicaciones de la OMS, este es un verdadero problema de salud pública, por lo que es imprescindible impulsar políticas públicas que lo resuelvan.

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